Fósiles

La explosión del Cámbrico: el Big Bang de la biología

por Roberto E. Biaggi, PhD

Cuando miramos la columna geológica -esa pila de capas rocosas que forma la parte superior de la corteza terrestre- podemos observar que está dividida en una parte inferior más gruesa, el Precámbrico, con muy pocos fósiles, y una parte superior, el Fanerozoico, que contiene la mayoría de los fósiles y alcanza hasta nuestros días. La teoría de la evolución sostiene que todos los seres vivos se originaron a partir de un antepasado común y que en forma lenta y gradual fueron formando todos los diferentes grupos de organismos vivos.

En el comienzo, un organismo inicial -posiblemente una bacteria u organismo unicelular- hubiera derivado en organismos que, al principio, serían muy similares y formarían una especie. Luego, las especies se diversificarían para formar diferentes géneros, y los géneros formarían familias. Cuando las familias fueran muy diferentes formarían órdenes y clases. Luego, cuando las diferencias fueran mucho mayores se formarían filos (o tipos). Eventualmente, las diferencias serían tan grandes que se formarían dos filos. Hoy día existen varias docenas de filos que comprenden todos los seres vivientes. Los filos principales incluyen los nemátodos (gusanos redondos), los anélidos (lombrices de tierra y sanguijuelas), los moluscos (almejas y caracoles), los artrópodos (langostas marinas e insectos), los equinodermos (estrellas de mar y erizos de mar) y los cordados (peces y mamíferos).

De acuerdo con la evolución, el registro fósil nos muestra cómo se fueron formando los diversos organismos. Según Darwin, al principio hubiera existido un solo filo que lentamente con el tiempo habría ido formando dos y luego otros. Sin embargo, el registro fósil nos muestra que al principio del Fanerozoico (la parte superior de la columna geológica), en la base de un período geológico llamado el Cámbrico, de golpe, aparecen la mayoría de los filos principales de animales completamente formados. Además, no se ve en las capas inferiores ningún antepasado de los cuales se podrían haber originado. Darwin se había dado cuenta de esto e incluso escribió que eso era un grave dilema, y que verdaderamente se podría usar como un argumento en contra de su teoría.

Darwin pensó que a lo mejor el registro fósil todavía era desconocido y que con el tiempo se encontrarían los fósiles intermedios. Pero hasta hoy el problema solo se ha agravado con el descubrimiento de nuevos depósitos del Cámbrico Temprano. Los estratos más famosos que contienen esta variedad de filos se encuentran en las Lutitas de Burgess (Canadá) y en lo que se llama la fauna de Chengjiang (China). Entre los fósiles descubiertos acá y en otros lugares más se han obtenido unos 21 filos (con una gran variedad de especies en cada filo), sin nada semejante en las capas de más abajo. Este evento se ha denominado la “explosión del Cámbrico”, y algunos científicos especialistas en estas faunas creen que la explosión es mucho más severa de lo que se había pensado, porque tantas formas diferentes de organismos aparecen totalmente formadas de golpe, y además no tienen antepasados de donde evolucionar.

Ciertamente hoy los científicos evolucionistas están de acuerdo que la Explosión del Cámbrico fue un evento real y no es el resultado de un registro fósil imperfecto. Esto ha presentado serios problemas para la teoría de la evolución. A lo mejor es hora de pensar en otros modelos para para la deposición de esos fósiles, como por ejemplo la posibilidad de que estos animales podrían representar organismos que vivían en el fondo marino y que fueron los primeros en enterrarse al principio del diluvio universal. Así vemos cómo los estratos con esta explosión de fósiles apoyan mejor un modelo bíblico de la historia de la vida en la Tierra.